Compañero Edickson hasta el socialismo siempre!
El grupo Renacer, integrado por madres solteras y miembros de la tercer edad, fue desalojado por orden de la Juez titular del Juzgado de Letras seccional, Abogada Lesbia Cubas el pasado jueves 19 de mayo de la tierra que ocupaban en el sector de Pajuiles en El Progreso. Sus champas fueron destruidas, sus pertenencias robadas y quemadas. El terreno en disputa fue ocupado por particulares armados a nombre de la Cooperativa Las Palmas, por recomendación de la misma jueza Lesbia Cubas, quienes se dedicaron a amenazar a los compañeros del grupo y a los directivos regionales de la CNTC que llegaron a brindarles apoyo, ante la falta de presencia policial.
Negligencia de las autoridades
Debido a la peligrosa situación creada por las autoridades, se solicitó la presencia del Comisionado de los Derechos Humanos para que verificara las irregularidades y solicitara a la autoridad policial verificar la identidad de las personas armadas que se encontraban en el predio así como verificar sus permisos de portación de armas. A pesar de haberse interpuesto esta solicitud a la oficial de turno nada cambió en Pajuiles y por el contrario los ocupantes del terreno se dedicaron a amenazar armas en mano a los compañeros campesinos y a los directivos regionales.
Pese a los antecedentes del caso, a las solicitudes de la Junta Directiva Regional de la CNTC y de la Asamblea Popular Permanente, a las denuncias públicas hechas por los medios de comunicación locales y a las constantes amenazas de muerte vertidas por las personas armadas en el predio en disputa, ninguna autoridad hizo absolutamente nada facilitando la labor de los asesinos a sueldo.
Sicarios profesionales
El asesinato de Edickson Lemus no fue obra de la casualidad ni de un enfrentamiento, fue un crimen premeditado, planificado cuidadosamente y llevado a cabo por asesinos profesionales que actuaron con impunidad, con el objetivo absolutamente claro de infundir el terror en los miembros de la CNTC y el movimiento popular, al realizarse en horas de mediodía en un bus urbano lleno de pasajeros en su mayoría escolares. El cuerpo sin vida de nuestro compañero permaneció más de una hora y media sin ser identificado debido al retardo con el que actuó la fiscalía en el reconocimiento del cadáver.
Por su parte, la policía preventiva, contrario a lo que ocurre en otros casos, no implementó ninguna medida dirigida a la búsqueda de los autores del crimen y por el contrario trataron de confundir a la opinión pública afirmando que podía tratarse de “un ajuste de cuentas o venganza personal”. Todos los indicios apuntan a Natividad Hernández, un ex militar, que organizó el grupo de sicarios armados con armas de grueso calibre en el predio en disputa.
La Dirección General de Investigación Criminal y la Fiscalía remitieron a los Juzgados de El Progreso, a Mario Roberto Gómez Cruz, acusado de haber dado muerte a Edickson Lemus. En los próximos días se presentarán las pruebas para que sea juzgado.
Las organizaciones campesinas y populares exigen que la investigación continúe hasta conocer el motivo del asesinato, los cómplices del mismo y los autores intelectuales. Al mismo tiempo se exige la protección a los testigos y del acusado.
Este primer resultado es consecuencia directa de la presión nacional e internacional para el esclarecimiento del crimen.
Desde joven Edickson se identificó con las causas populares que lo llevaron a proponer y luchar por la creación de un instituto oficial de segunda enseñanza en Urraco Pueblo que hoy es el instituto Azcona, para que los hijos de los obreros agrícolas y los campesinos tuvieran acceso a la educación gratuita.
Luego se identificó con la lucha campesina, organizándose en la CNTC desde donde participó en las luchas de Tacamiche, Guaymas y Guanchías en el sector de El Progreso, en la década de mediados de los 90.
El huracán Mitch lo obligó, junto a sus compañeros de los grupos campesinos San Miguel, Las Delicias y 24 de Mayo a trasladarse al municipio de Potrerillos donde debieron impulsar una nueva lucha, esta vez como damnificados. Resultado de la misma es la comunidad El Triunfo en dicho municipio que se ha convertido en un modelo de comunidad caracterizada por la solidaridad, el trabajo común y la identificación con las causas populares. En esta comunidad, Edickson cifraba sus principales esperanzas, habían logrado tener una escuela y estaba impulsando la construcción de una biblioteca para contribuir a la lucha contra la ignorancia tan común en el campo hondureño.
Fuera del sector campesino se destacó como constructor, desde sus inicios, de la máxima expresión de lucha unitaria, la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular, siempre apostó por la lucha unitaria del movimiento popular. Acompañó las luchas de los docentes y los estudiantes siendo encarcelado junto a éstos. Se solidarizó con los sindicalistas y los pobladores, y a todos los sectores en lucha llegaba a motivarlos y alegrarlos con su particular forma de cantar las consignas.
Conciente que las luchas populares no pueden quedarse sólo en lo reivindicativo, sumó sus esfuerzos al Partido de los Trabajadores para hacer avanzar la conciencia política de los explotados desde donde estaba impulsando las candidaturas de izquierda y los luchadores de la alianza del Partido Unificación Democrática con el Partido de los Trabajadores.
¡unidad y tierra, justicia y libertad!
¡sangre de martíres, semilla de libertad!
¡Edickson vive, la lucha sigue!
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